Las mascarillas de silicona líquida se fabrican mediante moldeo por inyección líquida en una sola pieza. Están hechos de materiales aptos para chupetes de bebé, que son ultrafinos y respetuosos con la piel. Con una clasificación de impermeabilidad máxima de IPX7, pueden soportar altas temperaturas y hervirse para desinfectarse, lo que garantiza seguridad e higiene. Esta se ha convertido en una opción tecnológica relativamente común, aunque el precio general es relativamente más alto.